No te acerques, que muerdo.

Hace unos meses, en las fiestas de mi pueblo. Me encontraba bailando en la verbena del mismo. Me presentaron a un chico, me puse a hablar con él, el volumen de la música nos impedía mantener una conversación si no nos acercábamos -creo que todos hemos estado en esta situación alguna vez-. El empezó a agarrarme de la cintura, a acercarme a él, yo me alejaba, le quitaba la mano educadamente -sin ser consciente de que el, al ponérmela encima, no estaba siendo “educado” conmigo- pero seguía conversando.
No sé en qué momento creyó, que el estar cerca suyo hablándole – por impedimento de oírle a una distancia “normal”- me convertía en “algo” suyo. Me agarró, esta vez con más fuerza, y no me dejo apartarle la mano, me sujetó, me besó. Le mordí bruscamente los labios, lo que provocó que me soltase, se quejó del daño que le había hecho y me fui rápidamente fuera de aquella “fiesta”.

 

-Historia enviada por e-mail. Anímate a compartir con nosotras tus testimonios en relación al acoso que sufrimos todas diariamente.-

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