Acciones directas

Anteayer, Martes 16 de Julio, nos reunimos por primera vez un grupo de mujeres, con el fin de organizarnos y combatir, conscientemente, el machismo en todas sus expresiones. Ayer, Miércoles 17, quedamos para llevar a la práctica todo lo acordado el día anterior.

A pesar de ser menos que en la reunión inicial, la tarde se desencadenó sin inconvenientes -más allá de los previstos, como el acoso callejero-. Vamos a comentar dos de los momentos más destacados:

La primera acción vino sola, casi como un empujón para darnos el empoderamiento que necesitábamos. Mientras esperábamos a alguna compañera más, un grupo de cuatro agrasores pasaron por nuestro lado, tocándole el cuello uno de ellos a una de nosotras, mientras emitía algo similar al chillido de un cerdo. Tardamos en reaccionar, pero cuando lo hicimos, lo vimos claro y con un “a por ellos” les empezamos a seguir. Cruzamos la carretera y nos encaramos con él, sus amigos se asustaron y se desmarcaron rápidamente, quedándose a un lado, observando la situación. Como autocrítica, podemos decir que, ante la situación, no supimos sopesar el plan que íbamos a llevar a cabo para atajar dicha actitud, sino que nos dejamos llevar por la efervescencia del momento, dejando a un lado la primordial organización -algo que “justificamos” con que teníamos una sobrecarga de rabia e ira incalculable, y, por lo tanto, necesitábamos desahogarnos con algún acosador-  A pesar de esto, únicamente le gritamos entre todas. Los agresores no comprendían la situación, e incluso uno de los amigos del sujeto, intentó ponerse de nuestro lado, quitandonos importancia “tio, son chicas, dejalas, en serio, no vas a pegarte con ellas”.  Podemos señalar, de igual forma, el momento en el que ellos deciden que no se mueven hasta que nos vayamos de ahí, imponiendo claramente -una vez más- su poder sobre nosotras en el espacio público. Al ver que permanecíamos y no nos movíamos, desconcertados por la situación, abandonaron el lugar.

La siguiente se desencadenó en una calle muy concurrida de Madrid. Estábamos hablando en grupo, cuando de repente, un chico nos agarró por detrás, asomó la cabeza entre nosotras y se fué. Al igual que las otras veces, nos miramos y fuimos a por él -grabamos un video que ya subiremos más adelante-. A la pregunta de por qué nos tocaba, se escudó diciendo que él tocaba a todo el mundo, haciendo lo propio con su amigo para demostrarlo, buscando su apoyo. Le dijimos que no nos gustaba que nos tocasen, explicándole que así no se ligaba, a lo que respondió argumentándonos que eso era “porque no nos habían ligado así”. Tras ello, su nula capacidad mental le hizo extrañarse al oir la palabra “feminismo”; protagonizando un rato desagradable en el que se nos encaró sacando su lado más chulo. Después, se fueron.

Si algo podemos señalar con respecto a la patrulla feminista que hicimos por el centro de Madrid ayer, es que: Los chicos en grupo se crecen. Creen que tienen poder sobre nosotras, para tocarnos u opinar sobre nuestro cuerpo o nuestra ropa. Cuando les plantamos cara, les invade el desconcierto y el miedo.

Por todo esto, llamamos a la organización, pues creemos V I T A L crear conciencia sobre la importancia de combatir el capitalismo y el patriarcado, desde un movimiento feminista de clase y revolucionario. Somos plenamente conscientes de que las acciones directas que llevamos a cabo deben ir acompañadas de un previo análisis de la situación y una organización en base a ello.

¡NINGUNA AGRESIÓN SIN RESPUESTA!

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