Violaciones

Quedamos, nos emborrachamos, estuvimos hablando de mil y una cosas, debatiendo y charlando. Empezamos a tontear. Nos besamos. Yo estaba cansada y el me ofreció ir a dormir a su casa. Accedí.
Llegamos y me abrió la cama de debajo de la suya. Me quité los pantalones, entonces el me tumbó y se puso encima. Empezó a penetrarme. Yo no quería, pero no se lo dije. Tampoco le dije que si, simplemente me quedé en silencio y me dejé.

Una y otra y otra vez. Mirando al techo, pensando que no quería hacerlo, pero sin que me saliesen palabras para decirle que se quitase. Solo quería que acabase rápido.
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Gemía sin mirarme.
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Seguía.

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Se me hacia eterno.

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Por fin se corrió y se durmió. Yo me quedé pensando en todo lo que había pasado, sintiéndome mal pero sin saber por que.
Después de 3 años y con la ayuda de ellas le doy nombre a esto, lo clasifico, lo defino y lo sigo repudiando, pero ahora sin culparme por no haber dicho que NO, porque mi silencio nunca fue un SI, sin culpa por no haber querido volver a ver a aquel amigo porque me daba (y me da) asco y no sabia como decírselo. Sin culpa de nada porque la culpa es de quien no te tiene en cuenta. Y con rabia por saber que esto pasa todos los días y que nos ha pasado a casi todas nosotras.

Penetrazion Sorpressa

Algunos testimonios de lo ocurrido ayer en particular y lo que viene ocurriendo en general con este grupo y los centros sociales que invisibilizan su machismo:

Tam – 14 de Marzo del 2015

Hoy, 14 de marzo, algunas personas del movimiento transfeminista de Madrid, hemos sabido que el grupo de música punk Penetrazión Sorpessa actuaba en el E.K.O. de Carabanchel esta misma tarde, aún habiendo sido vetados en varios CSO de distintas ciudades, por letras de canciones como ‘Zorra Cadaver’ o ‘La puta de tu hermana’:

“Una vieja prostituta fue arrojada a la cuneta […] ¡Zorra Cadaver! Al instante mi polla de su boca saqué, y de un golpe seco la aparté. […] Al poco tiempo, volví a enterrarla, así nunca más podría mamarla”

“Me la camelé, con ella me lo curré y luego la muy puta, me dejó en la puta mierda […] detrás de ella estaba y cuando se la fui a meter me dijo: nooo, He dejado de creer en la puta de tu Hermana”

Sin contar con que el propio nombre de la banda, Penetrazión Sorpressa (no significa otra cosa que violación) es una muestra clara de la línea machista de este grupo.

Ante esto, un grupo transfeminista, hemos acudido al concierto en la E.K.O. para dar respuesta por seguir tocando en espacios supuestamente libres de violencias heteropatriarcales.

La acción ha consistido en gritar consignas como “ Con traje o con cresta, tu agresión tendrá respuesta” y después del abucheo del público, hemos lanzado al grupo meado y bragas con sangre de regla. Inmediatamente el público afín a Penetrazión Sorpressa se ha abalanzado sobre nosotras insultándonos, acorralándonos, y agrediéndonos físicamente, mientras el concierto seguía.

Finalmente, nos consiguieron echar del espacio a empujones.

Exigimos que los espacios que se planteen dejar tocar a Penetrazión Sorpressa se posicionen y se responsabilicen, ya que la banda no lo ha hecho, después de muchas críticas y conciertos cancelados.

Ellos siguen defendiendo que no son machistas, pero no vamos a permitir este tipo de actitudes que legitiman y perpetúan la violencia contra nosotras.

C. 15 de Marzo del 2015

Ayer, como explica Tam, después de una lucha constante y continuada de informar a los espacios en los que iba a participar este grupo de la peligrosidad del mismo para nuestra lucha, nos enteramos horas antes de que Penetrazion Sorpressa va a tocar en la E.K.O. de Carabanchel, a pesar de que el cartel que proporcionan este:

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Un grupo de 16 transfeministas decidimos dar respuesta y acudimos realizando una acción directa tirando pis con sangre y bragas manchadas de regla a la cara de los agresores, recibiendo agresiones físicas como respuesta por parte de las personas allí presentes. Como cuenta Tam, nos consiguieron echar del espacio.

Tras esto nos cuentan por la noche unas compañeras que estaban en la ESOA La Dragona, que Penetrazión Sorpressa está cantando a grito de “en la puta vida somos machistas e hijos de puta los que nos señalen” . 

Ante esto, yo me pregunto ¿a qué estamos jugando? Sería impensable que un grupo nazi jugase al escondite con lxs antifas para cantar en centros sociales y no tener respuesta, pero no son nazis, son machistas, y claro.

Es obvio que a estos susodichos les importa una mierda nuestra voz, nuestra reivindicación y por supuesto, nuestra lucha. Es obvio que los centros sociales en los que participaron ayer están respaldando esto a sabiendas de lo que existe detrás, y también es obvio que ESTAMOS HARTAS de que perpetúen nuestros asesinatos, violaciones y maltratos. Pero como hemos dejado claro y así seguirá siendo, estamos juntas, contra la represión del Estado y contra la represión de los que dicen luchar contra el mismo. 

Melow

Escribo para señalar una serie de actitudes patriarcales por parte de Melow que no han sido revisadas y se repiten reiteradamente. No estoy hablando de comportamientos aislados si no de un intento de anulación que considero necesario visibilizar de cara al resto de mujeres. No soy ni la primera ni la última y mucho menos tratándose de una persona que miente constantemente y maquilla su machismo siendo perfectamente consciente de este. Las autocriticas no son reconocer lo que has hecho según la situación, se demuestran día a día, actuando en consecuencia y desde luego no cayendo en lo mismo que se le ha señalado en varias ocasiones.

De la misma manera que cuando señalo opresión lo hago con el objetivo de revisión tanto con él como con todas las personas de mi cítculo. Quiero resaltar que aunque no sea mi deber ni como mujer ni como feminista, he hecho pedagogía con el muchísimas veces hasta que ha acabado con mi paciencia al repetir casi todas las cosas que habían sido señaladas previamente aunque las reconociese en su momento.
Dicho todo esto sus actitudes son las siguientes:

  • Coaccionarme evitando tratar temas que le cuestionan como agresiones pasadas que intenta ocultar y justifica desacreditando a las compañeras que le señalaron en su día.
  • Enviar conversaciones privadas y hablar sobre mi formación y mi trabajo político para desacreditarme y buscar apoyos
  • Tratarme como una loca y una exagerada insinuando que me invento sus agresiones varias veces después de haber sido señalado por ello.
  • Aleccionarme sobre mi opresión y rebatir mis criticas ejerciendo su privilegio masculino.
  • Imponerme el tiempo y los modos en los que señalar sus agresiones.
  • Insinuar que en mi espacio político no van a escucharme porque él es hombre intentando desempoderarme y silenciarme.
  • Victimizarse y justificarse cada vez que le señalaba.
  • Mentirme sobre una organización de la que es exmilitante y sobre compañeras de esta para manipularme y silenciarme.
  • Culpabilizarme para garantizar sus privilegios en varias ocasiones después de haber sido señalado, además de usar sentimentalismo y chantaje emocional.
  • Hablar en mi nombre después de advertirle que no se le ocurriera en varias ocasiones también, además infantilizándome y victimizándome cuando es perfectamente consciente de que en ningún momento me he callado ninguna agresión suya.
  • Instrumentalizar la lucha feminista para lavar su imagen pública cuando reproduce conscientemente lo mismo que denuncia.
  • No respetar mis análisis políticos e intentar convencerme de que son erróneos fomentando las inseguridades y el desempoderamiento patriarcal en el que somos educadas las mujeres.
  • Valorar y evaluar sus agresiones e intentar amoldar mis críticas en función de sus privilegios.
  • Acusarme de agresora desde su pedestal de privilegios por defenderme del acoso que él ha provocado.
  • Utilizar su privilegio de hombre para contar su versión sesgada de sus comportamientos machistas conmigo a mujeres a las que yo iba a acudir buscando su respaldo para aislarme otra vez.
  • Cosificarme tanto a mí como al resto de mujeres a las que utiliza según su conveniencia y su satisfacción.

Silenciar, invisibilizar y no posicionarse con respecto a agresiones machistas aunque vengan de “compañeros” nos debilita, nos desempodera, nos aisla y garantiza el orden social patriarcal contra el que luchamos.

Ninguna agresión sin respuesta, ningún agresor sin señalar.

Monogamia

Leyendo las vivencias de otras mujeres me he decidido a escribir la mía:
Empezó como todo lo que empieza, siendo todo perfecto y claro, siendo una relación monógama. Él se preocupaba por mí, me cuidaba… mucho amor sí. Pero comenzaron los celos por su parte, salir de fiesta con mis amigas suponía un problema y discutíamos.”No quiero perderte” a mí no me interesaba salir a conocer a ningún chico, solo salía a pasármelo bien, pero me sentía culpable si algún chico me entraba aunque yo no le hiciera caso. Y si se lo contaba, por que él me preguntaba, recibía un “ya te lo dije, sabía que iba a pasar, otros pueden ver lo que he visto yo en ti”. Me sentía fatal, pero no era mi culpa aunque entonces creía que sí.

Cada vez quedaba más con el y menos con mis amigas, porque me decía que quería estar conmigo y parecía que yo no sentía lo mismo. Cualquier chico con el que pasara tiempo “quería algo conmigo” por que sí, porque él omnipotente sabía lo que pensaban todos, y dejaba de hablar con ellos (sobre todo de fiesta, que no se me ocurriera hablar con ninguno porque estaba tonteando y provocando).

Comencé a agobiarme, no quería pasar tanto tiempo con el y me lo reprochaba, me agobiaba, no quería besarle y se enfadaba haciéndome sentir todos los días una mierda y me harté. Tanto me quería para él y solo para él que rompí la relación.
Entonces me sentía fatal, el lloraba y yo también, “ya estoy cambiando”. Cuando me lié con otro chico me puso de puta para arriba y así me llegué a sentir, encima sus amigxs me criticaban.

Volví con el, y todo empezó bien de nuevo. Pero si la primera vez ha ido mal no va a cambiar porque eso no pasa. Comenzó a agobiarme de nuevo, a reprocharme el no querer follar si no me apetecía. Me convirtió en alguien como él, empecé a tener celos y odiar a quién hablase con el. Al final de todo esto y por resumir, se lió con otra. Lo justificó diciendo que veía que ya no sentía lo mismo por el y que ella le hacía sentir que si le gustaba.

Después de pasarlo fatal y una relación tóxica de demasiado tiempo que me alejó de mis amigas, estoy mejor que nunca. Pudiendo hablar con quien quiera, sin un tío al que darle explicaciones. Nos han hecho sentir que necesitamos a alguien para estar bien y no es así.
Mucho mas sano es tener algo con alguien, chico en mi caso, esporádico donde nos lo pasamos bien y sin ataduras, estando ambos abiertos a conocer a quien sea, aunque socialmente eso no este muy aceptado y reciba criticas de amigas y de todos lados.

Anónimo – Recibido por e-mail. 

Agresores y complices

Un día de verano a las 9 de la noche mientras esperaba a un compañero en la salida de Atocha Renfe se me acercó un joven.

Bajo la atenta mirada de las distintas personas que se encontraban ahí, el chico empezó a hacerme diferente preguntas como ¿Tienes novio? ¿Cómo te llamas? ¿Va a venir tu novio ahora? . Mientras formulaba esas incómodas preguntas y yo le respondía con un: y a ti que te importa, se empezaba a acercar a mi, tanto (intentando susurrarme al oído) que me obligaba a apartarme. Le amenacé con pegarle una hostia si continúaba con su agresión y eso pareció gustarle aún más. Empezó a decir lo guapa que era y lo mucho que yo le gustaba. Decidí ignorarle por completo cuando entonces continuó: me pedía mi número de teléfono, me invitaba a ir con él, intentó acariciar mi pelo en varias ocasiones. Una de las veces que lo intentó, le advertí por última vez que como se acercara un paso más a mi le pegaría la hostia que llevaba rato deseando darle. Entonces me dijo que si no quería irme con él se iría y en un par de segundos me agarró una teta (como el que agarra una pelota desestresante), intenté engancharle para pegarle en cuanto note que me puso la mano encima, pero él salió corriendo. Después no pude correr detrás porque me quedé en estado de shock, sin entender qué había pasado y observando como todo el mundo me miraba. Las personas que se encontraban allí en las puertas de la estación (que no eran pocas) se quedaron mirandome fijamente durante bastante rato sin decir ni una palabra. No solo me sentí acosada por aquel joven, también por la mirada atenta de aquellas personas. Otro hombre que había estado al lado mío durante todo el acoso observando la situación (que duró más de 5 minutos) tan solo se digno a soltar un: ¡qué fuerte!, y continuó leyendo su periódico.

Si permites el acoso, eres cómplice del agresor.

-Anónimo-

No solo duelen los golpes 2

Hola, ¿es aquí donde se viene a exteriorizar el maltrato psicológico al que te ha sometido tu expareja durante un año? ¿es aquí donde se viene a destapar a un machista agresor que se ha aprendido el discurso feminista de pe a pa? ¿es aquí donde se viene a descargar toda la rabia y frustración que se siente al darte cuenta (una vez mas) de que te han engañado descaradamente? ¿es aquí donde al escribir te curas? ¿es aquí donde no te vas a sentir cuestionada?
Sea o no sea aquí voy a hacer que aquí sea. Me he hartado de escribir en clave, de expresarme sin nombres, sin apellidos y camuflando todas y cada una de tus agresiones. Me he cansado de camuflarte, me he cansado de callarme, me he cansado de tus mentiras, me he cansado de ti, Eduardo.

Hace mas de un año, febrero del 2013 empezó esta mierda, esta mierda formada por ti y por mi, esta basura camuflada en la palabra “relación”. Esta mierda en la que se escondían mierdas aún mayores. Porque a ti cuando te preguntan o te han preguntado por “nuestra maravillosa relación” no has contado ni vas a contar todo lo que yo voy a poner aquí. Bueno, ahora quizá si, haciéndote un poquito la victima, lloriqueando un poco, haciéndote el sensible, guardando silencio para demostrar lo dolido que estás, hablando de patriarcado para que las demás vean lo mucho que te has revisado… en fin, sin abandonar tu papel de machito feminista.

Un año da para mucho, dan para muchas malas miradas, malas palabras, malas contestaciones, dan para muchas actitudes que hagan sentir a la otra persona fuera de lugar, dan para muchos cuestionamientos, dan para muchas actitudes machistas camufladas.
En un año pueden pasar muchas cosas, puedo hablarte de relaciones abiertas y tu responderme con el discurso posesivo. Puedo comentarte mis dudas respecto a mi orientación sexual y que tu respuesta sea hacerme sentir culpable con tus miradas y palabras. Puedes incluso quedar con mis mejores amigos para hablar de mi a mis espaldas, de mis relaciones con mujeres y poner encima de la mesa mi heterosexualidad impuesta alegando que “ese bollerismo” es solo una reacción a una mala etapa de mi vida y que “ya se me pasará”. Puedes incluso consensuar con mis amigos una mentira para que si yo os pregunto sobre que habéis hablado tengáis una respuesta común. Puedes incluso no dirigirme la palabra porque he bebido y he vomitado en el váter de tu casa. Puedes mirarme mal durante más de 30 minutos sin dirigirme la palabra para que sienta la culpabilidad de mi borrachera. Puedes hacerte la victima e incluso llegar a llorar porque no me corro con tu polla y si con tus dedos. Puedes hacerme llorar a mi de impotencia por intentar explicarte que no es lo mismo la penetración que la masturbación. Puedes inventarte que te pone mas el sexo oral de rodillas y cambiar el discurso cuando me opongo a practicarlo así. Puedes menospreciarme, infantilizarme, interrumpirme, ridiculizarme, cuestionarme e ignorarme. Puedes mentirme a la cara. Puedes hacer que te crea a las espaldas. Puedes ser un maltratador de mierda y no haber hecho ni hacer ningún tipo de revisión de privilegios o hacerla solo y únicamente cuando veías que lo que tenias peligraba. Puedes ser el ser mas despreciable que haya pasado por mi vida. Puede que me hayas hecho rivalizar con miles de personas por tus ansias de tenerme. Puede que en algún rincón de tu inteligente mente pensases que lo tenias todo atado. Puede que en algún momento creyeses que no iba a salir a la luz o que yo no me iba a enterar de la mitad de cosas que se a día de hoy. Puede que ni me conozcas, porque la persona que estaba contigo estaba comida por ti, por tus sucia mente de maltratador psicológico de mierda, porque la fuerza que tengo ahora no me la has dado tu, me la he dado yo sola, de hecho ya la tenia, y no puede, sino que se seguro que temes esa fuerza que se te ha ido de las manos y ha escapado de tu control.

Ahora haz que lloras o incluso llora de verdad porque todo está saliendo a la luz, llora o haz que lloras delante de la gente a la que quieres mantener, quédate en silencio, o mejor, habla de lo mucho que has hecho por mi y de lo mucho que se me ha pirado la cabeza. Habla de lo locas que estamos cuando le ponemos nombre a la VIOLENCIA MACHISTA. Luego ten los cojones de decir que no quieres tratarlo en asamblea porque no estás preparado. Te preocupaste tu a caso de mi preparación cuando me hacías sentir culpable por irme de vacaciones con mis amigos? te preocupaste tu de mi preparación cuando me imponías tu palabra? te preocupabas tu de mi preparación cuando me mentías a la cara una y otra vez? te preocupabas tu por mi preparación cuando me hacías sentir como una autentica mierda? No lo creo, es más, no, estoy completamente segura.

Nunca debí creer aquellas palabras que le dijiste a ella por teléfono cuando te llamó para decirte el asco que dabas “ya no soy así” decías y dices mientras reproducías y reproduces una y otra vez lo mismo que criticabas.

No solo duelen los golpes – 1 –

Hoy escribo para desahogarme, para desahogarme después de dos años de intoxicación. Escribo para denunciar, una vez más, el machismo presente en las relaciones de pareja. Vengo a hablar del maltrato psicológico, y ni siquiera sé si esto acabará publicado o no, ni lo escribo para que quede bonito o con un toque poético; sólo vengo a desahogarme.

Durante dos años me insultaste; me gritaste; juzgaste en qué gastaba o no mi tiempo (porque sí, aunque no te lo creas, tenía cosas más importantes que hacer que estar contigo, o simplemente me apetecía pasar el día sin hacer nada, y podría haberlo hecho con todo el derecho del mundo si no fuera por esa dependencia y esa sumisión que creaste en mí); me humillaste no sólo una vez, sino todas las que pudiste; te reíste de mis opiniones cuando eran contrarias a las tuyas, con esa actitud de superioridad que te caracteriza, esa prepotencia por la cual nadie te soporta y que no sé cómo yo soporté tanto tiempo. Amenazarme se convirtió en algo habitual en nuestras discusiones, y dejar que yo sola hiciera las tareas domésticas cuando pasabas unos días en mi casa sin ni siquiera preguntar si necesitaba ayuda mientras dabas discursos sobre la reconstitución del partido comunista y sobre la liberación de la mujer también. Insistías en follar cuando yo no quería, pero claro, eso te importaba una mierda; insistías e insistías hasta que yo cedía, como si eso suponía despertarme porque estaba durmiendo, violaciones “consentidas” se llama eso. Hacer que me sintiera culpable por absolutamente todo también se convirtió en algo frecuente, y controlar todos y cada uno de mis movimientos también, hasta el punto de hacerme cortar relación con uno de mis mejores amigos para que tú te sintieras mejor, menos celoso; porque hablar de las relaciones libres es muy fácil, pero ponerlas en práctica ya es distinto, ¿no? Típico de vosotros, os embebéis de teoría y en la práctica sólo demostráis cuán hipócritas sois realmente y lo poco dispuestos que estáis a renunciar a todas las comodidades. Después estaba esa agresividad tuya, esa agresividad que hacía que en las discusiones se te encendieran los ojos, hicieras movimientos bruscos, gritaras e incluso me dieras empujones… Juro que llegué a tenerte miedo. Por miedo me callé opiniones, quejas y retrasé cada vez más mi decisión de alejarme de ti. Hiciste que me acomplejara con mi cuerpo mientras yo estaba a gusto conmigo misma, hasta el punto de casi obligarme a ir a una farmacia para pesarme y de hacer ver cuando debería estar más gorda o más delgada, como si mi cuerpo no fuera cosa mía. Me anulaste, me anulaste como persona. Intentabas hacer ver que me ayudabas a quererme más, a no ser tan dura conmigo misma, mientras que cuando sólo yo te veía hablabas de mi “minúscula personalidad” y de lo “débil” que era, e incluso eras tan buen actor como para hacer que se te escapaban un par de lagrimitas reprochándome lo poco que hacía yo por esa mierda que tu llamabas relación mientras tú te desvivías por mí. Pobrecito de ti, estabas muy ocupado en tu tarea de acabar siempre por encima de mí y tenerme bien dominada. Hiciste que me alejara de mis amigos cada vez más. Me recriminabas que cada vez perdiera más interés por la política mientras que cuando daba mi opinión sobre algo me contestabas que “hablara sólo de lo que sabía: de literatura, danza y esas cosas, pero no de política”. Me llamaste “liberal empedernida” cuando me emocioné con lo que escribió C. en su blog sobre Edu, porque me sentí identificada con ella. Pero claro, ella sólo era una burguesa que lo exageraba todo y que achacaba todos los problemas de la relación a Edu como buena feminista.

Y lo cierto es que me cansé. Me cansé de todos tus intentos de anularme, de tus juicios, de tu control, de todo. Y para colmo, después de acabar con esta mierda, viniste exigiéndome (sí, exigiéndome) explicaciones de una decisión que no tengo por qué argumentarte a ti, más aún tras todos estos hechos. “Me debes una explicación”, dijiste con ese orgullo de macho herido, dándote cuenta de que por fin me había liberado de ti, de esa persona tan tóxica e insana. Querido, no le debo nada a nadie, y menos a ti, no intentes hacerme sentir culpable porque eso ya no funciona conmigo. No te imaginas, no te haces ni una idea de lo libre que me sentí en aquel momento. Ya no me ataba nada a ti, por primera vez en mucho tiempo hacía lo que quería sin tener ningún tipo de miedo ni sentir que debía justificarme, poco a poco volvía a ser yo, me recuperaba a mí misma, a esa persona a la que había olvidado después de dos años. Comencé a leer lo que quería sin miedo a que me criticaras porque el autor de mi obra no fuera Lenin. Comencé a redescubrirme, y es una tarea que dura hasta hoy día. No me considero la persona más fuerte ni más valiente del mundo, pero lo cierto es que no has podido conmigo, con esa “minúscula personalidad”, con esa chica tan “débil”. Me ha costado, y ojalá lo hubiera hecho antes, pero por fin te he expulsado de mi vida antes de que tú acabaras con ella; porque no, no quiero tener trato con una persona tan despreciable como tú, ni siquiera como amigo o conocido. No quiero tener relación con machistas de mierda, con maltratadores; le deseo lo peor a todas las personas como tú, Alberto.

Desde aquí quiero dar las gracias a todas las personas que nunca me han abandonado, a las que me han ayudado a seguir adelante, dándome fuerzas cuando él me hizo creer que no las tenía. A pesar de las diferencias ideológicas, me habéis demostrado mucho más que cualquier comunista, y os considero compañeras (¡ahora podéis llamarme pequeñoburguesa si os place, me da igual porque soy una “liberal empedernida!).

El patriarcado es diario y MATA

Tenia que recorrerme la linea 1 entera para llegar a donde había quedado. Me he subido al vagón y me he puesto a leer de pie hasta que se ha levantado alguien, me he sentado en el segundo asiento que separa el siguiente con un reposabrazos, al otro lado del mismo había dos chavales de unos 35 años, en un momento determinado he dejado de leer y he oído lo que estaban diciendo:

-La muy asquerosa me denuncia para quedarse con e hijo…. blablabla y ese tema maravilloso sobre denuncias falsas con verdades a medias en la que nunca cuentan como las menosprecian, pegan y hacen maltrato psicológico.

Yo me he puesto un poco nerviosa y les he mirado un poco mal, pero he seguido leyendo sin concentrarme, hasta que he oído:

-Luego se quejan cuando las matan, normal que las maten. La pegaba una ostia y la dejaba ahí….

Entonces me he empezado a poner nerviosa, a temblar, a acumular rabia, ira y miedo al mismo tiempo. Les he vuelto a mirar mal y un hombre más mayor que estaba en frente me ha visto. Iba con ellos y se ha puesto a hablar de fútbol con los dos. Yo he cogido el boli y he pintado en el reposabrazos “¡NO ESTÁS SOLA!” y el símbolo de la mujer.
Entonces el que estaba al lado del reposabrazos me ha mirado y me ha dicho:
-¿Que tal las cuentas? -riendose
Le he mirado fijamente a los ojos y no le he contestado, solo le he mantenido la mirada dos segundos de muy mala manera.
El chaval ha mirado al de en frente y le ha dicho:
-Ahora apoyo el brazo y me mancho eh?
Y me ha vuelto a pedir explicaciones, que por qué lo hacia, o algo así. A lo que yo le he dicho:
-Para que dejes de hablar de matar mujeres.

Entonces se han puesto los dos de 35 nerviosos a gritarme, a decirme que no tenia ni idea, que no tenia ni idea de lo que estaba hablando
-Yo se perfectamente de lo que estoy hablando -he dicho
-No tienes ni puta idea.
Entonces el hombre mayor que iba con ellos (que era su padre) me ha dicho:
-Cuida las formas niña, no hables así
Y yo le he dicho
-Hablo como me sale del coño.
Entonces uno de los que estaba a mi lado, el segundo se ha puesto a gritarme:
-A MI PADRE NO LE HABLAS ASÍ, NO LE FALTAS AL RESPETO
y yo le he gritado:
-ENTONCES TU DEJA DE FALTAR EL RESPETO A LAS MUJERES JUSTIFICANDO LA VIOLENCIA MACHISTA

Ninguna de las 30 personas que había en el vagón ha dicho absolutamente NADA, solo un señor que había enfrente mio me ha mirado y me ha dicho:
-Ya tienes una edad no?
El que me había gritado me ha dicho
-Tenias que ser hombre
y yo le he dicho:
-Y tu tenias que ser mujer
-Si fuese mujer me levantaba, te cogía de los pelos y te breaba a ostias
y yo he dicho:
-O sea, denuncias falsas?
Entonces el hermano que estaba a mi lado ha dicho:
-DIOS, ES QUE LA PEGO UN CODAZO Y LA REVIENTO LA CABEZA CONTRA EL CRISTAL

Yo no podía mas con la impotencia, el miedo y la rabia (entre otras mil sensaciones y emociones) y he decidido levantarme y bajarme del anden para coger el siguiente tren, pero necesitaba llorar así que he subido a la salida (Buenos Aires) para pillar cobertura y llamar a una amiga que me ha calmado un poco. Mientras subía llorando, estaba vigilando mis espaldas por si venían detrás.

Lo estoy contando como recuerdo, pero me estoy dejando bastante cosas en el aire de las que ni era consciente que estaban pasando, aún así creo que lo mas ‘jarto’ está recogido.
No es el hecho en sí lo que me sorprende, puesto que precisamente el patriarcado engloba todo esto, sino la soledad a la que me he enfrentado, la incomprensión y encima la recriminación por defendernos.

¡Las calles, la noche, los espacios públicos TAMBIÉN son nuestros!

 

Si quieres compartir tu historia hazlo a través de este correo: cz.eissner@gmail.com 

 

Fuera machistas de nuestro bando

No es la primera vez que se habla en este blog de la facilidad que presentan las redes sociales para ocultar la verdadera personalidad de algunos usuarios de estas. Por eso, hoy de nuevo, venimos a advertiros mediante unos hechos que hemos sufrido unas cuantas mujeres a través de Twitter. Es un comunicado conjunto de varias de las afectadas, aunque realmente no podemos afirmar un número exacto de victimas. La historia comenzó cuando dos de nosotras nos pusimos en contacto y descubrimos, a través de nuestra conversación, que teníamos relación en común con un twittero. Nuestra sorpresa vino cuando descubrimos que este chico estaba jugando a varias bandas, y no solo con nosotras dos. Es muy importante resaltar que la sorpresa fue mayor porque este chico del que hablamos es un gran defensor del feminismo y siempre ha estado apoyándonos en nuestra lucha, dejando claro que en este caso lo ha usado como ventaja para ligar con nosotras, engañando a la vez a muchas. Nos ha ninguneado, mentido y manipulado con su supuesto feminismo.

 

La historia empieza cuando una de las chicas comenzó a seguirlo en TW, siguiendole el también a ella. Al poco tiempo empezaron a hablar por DM y a esta chica le pareció un chico con las ideas claras, concienciado y, en definitiva, una persona con la que le agradaba tener contacto. Empezaron a tontear, incluso llegaron a hablar de una posible visita por su parte a la ciudad de ella para conocerse en persona. No volvieron a mencionar el tema, pero continuaron hablando con esa misma actitud de tonteo, siendo evidente el claro interés de ambas partes en seguir con “la relación”. Cuando nos pusimos en contacto entre nosotras, como hemos expuesto anteriormente, nos dimos cuenta de que teníamos una historia muy similar, comenzando la segunda historia, casualmente, un par de meses después de haber conocido a la primera afectada. Hablaba con las dos a la misma vez, de forma simultánea, con la misma actitud y con el mismo fin, que era el de verse en persona para afianzar esa “relación”. Con la segunda chica la situación fue a más, ya que se vieron un par de veces, llevando el engaño a la “realidad”. Cuando descubrimos el caso, nos vimos profundamente decepcionadas porque era lo contrario a lo que él parecía vendernos, pero lo más impactante fue la manipulación de su postura “feminista” para beneficio propio, sin ningún tipo de remordimiento a la hora de jugar con los sentimientos de las mujeres, a las que tanto defendía con sus alardes feministas. Nos hacia creer que realmente sentía cosas por nosotras, sin darnos, realmente, ningún motivo para dudar ya que su actitud con el resto de personas es totalmente ejemplar. La cuestión es que nos chocan ambas realidades, sobretodo si atendemos a su faceta feminista, mostrando siempre públicamente una postura clara y afianzada a nuestro lado en la lucha.

 

Por último, decir que hemos querido denunciar públicamente esta historia porque en nuestra lucha no necesitamos a estos machistas infiltrados que no nos benefician en absoluto. También queremos que se sepa porque no nos parece justo que este tipo de personajes sigan actuando con total impunidad haciendo y deshaciendo a su antojo, jugando con los sentimientos de las mujeres, aprovechándose de que les damos toda nuestra confianza.

¡Fuera machistas de nuestro bando!

Cánones patriarcales

Es la primera vez que me atrevo a contar esta historia. Tengo 20 años, a los 6 empecé a hacer gimnasia rítmica. No sé si sabéis cómo es el prototipo de gimnasta, pero más o menos así: alta, atlética, poco pecho,  con piernas muy largas y muy delgadas. Yo nunca he cumplido esos cánones. Soy de estatura media, no soy delgada, aunque tampoco tengo sobrepeso, tengo muchas curvas y unas piernas muy musculadas (debido, irónicamente, a todas las horas de entrenamiento).  Desde pequeña veía que no encajaba físicamente, pero me sentía tan bien cada vez que pisaba un tapiz que dejar de practicar este deporte no entraba en mis planes.

La primera vez que mi antigua entrenadora me dijo que tenía que perder peso, se me vino el mundo encima. Empecé con las dietas, con los problemas de autoestima, a ver feo todo aquello que no encajara dentro de los ridículos y diminutos márgenes que ofrecía este deporte. Por otro lado la situación en casa no ayudaba. Mi madre, desconocedora de la situación por la que estaba pasando, me presionaba inconscientemente para adelgazar diciendo frases como: “¿Vas a comer eso? Mira que dentro de poco empiezas las competiciones” o “¿No te tengo prohibido comer guarrerías?”

Llegó el día que quedé bien posicionada en una competición importante y ascendí de categoría, era tremendamente feliz porque hasta entonces ninguna gimnasta de mi club lo había logrado. Esa tarde me llegó este mensaje a una red social:

“Hola !!
tu has competido hoy, no? 
Y… no te han dicho tus entrenadoras, que si no adelgazas un poco te echan? esque… me parece, de que estas un poco gorda, para poder estar en gimnasia ritmica, porque… tienes un cuerpo… 
No te lo han dicho tus entrenadoras eso de que tienes que adelgazar?
Esque estuve compitiendo yo tmbn , y … te vi, y todas las niñas decian de que estabas gorda, y algunas entrenadoras como 9 o 10 estuvieron hablando de tu cuerpo pero bueno:
Yo por tu propio bien , adelgazaria un poco porque… si estas GORDA , no pegas mucho para gimnasia ritmica porque aparte las gordas, no teneis mucha flexiii ni nada pero… que intentes adelgazar un poco BASTANTE ! porque madre miiaa… 🙂
Adios ! mandame un mensaje privado para aver como te as tomado esta opinion de varias personas ! :O”

No sé las horas que pasé llorando, ni los días que tuve ese mensaje en mi cabeza. Esto, unido a mis complejos, a que mi entrenadora me incitase a perder peso, y a mi pequeña y frágil autoestima, me hundió. Intenté dejar de comer, pero no era fácil, ya que era imposible que pasase desapercibida en casa. Aún recuerdo la primera vez que vomité, me encerré en el baño y puse la música alta para que nadie escuchara mis arcadas. No pensé que fuera capaz de hacerlo, pero lo hice. Cada vez que vomitaba, se me saltaban las lágrimas y me quemaba la garganta, pero sentía cómo me vaciaba de comida, complejos e inseguridades. Pronto comencé a no poder aguantar los entrenamientos, me mareaba habitualmente, así que los días que tenía que entrenar, procuraba no vomitar. para poder soportar las 3 horas sin marearme.

Por un lado mi cabeza me decía que aquello no estaba bien, así que en momentos de lucidez comía, pero después me embargaba tal sensación de asco que no podía evitar el querer vomitarlo.

Hoy, desde fuera, recuerdo ésto y aún siento cómo se me encoge el estómago. No me avergüenzo, no lo niego, ya no lo sufro, sólo siento haber permitido que esto llegara tan lejos y no haber tenido más confianza en mí, en lo que yo era capaz de hacer.

Ahora miro mis piernas y me alegro de tenerlas, puede que la sociedad no las considere las más bonitas, pero andan, corren y saltan, que ya es más de lo que (desgraciadamente)  otras personas tienen. Me miro al espejo y no busco defectos, sino que intento quererme cada día un poco más. Ahora agradezco tener la oportunidad de seguir practicando el deporte que amo y que me hace inmensamente feliz.  No dejéis que nadie os pisotee, todes vosotres tenéis un tremendo potencial dentro y muchísimo que ofrecer. De todo se sale y todes nos apoyamos.

 

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